Maxi's London Trip. Chapter two.

Sigo con mi crónica londinense, rapidito ¡que vienen otros "orgullosos" temas!



Día 2

Se levantó más soleado que el primero, con menos frío y a priori sin lluvia aunque algo cayó. Fuimos hacía la Catedral de San Pablo. No voy a negar que es impresionante pero he visitado unas cuantas catedrales, conozco San Pedro del Vaticano y también la muy impresionante de Burgos y en ninguna he visto que haya, como aquí, un coffee bar & restaurant dentro del recinto. Una cosa es vender estampitas, libros y recuerdos pero… ¿un bar? ¿Dónde se ha visto?...ah, y entiendo que se deba cobrar alguna entrada, por eso de la conservación, pero 18 libras me parece un despropósito. Otro sitio que en una primera vez hay que visitar sobre todo por su impresionante cúpula que hasta la llegada del London Eye tenía unas de las mejores vistas de la ciudad. Por cierto, yo ni me acordaba, me contaban mientras estábamos por allí que cuenta la leyenda (más bien la prensa del colorín) que todos los reyes ingleses se han casado en la Abadía de Westminster, dedicada a San Pedro, y que Carlos se caso con Diana en San Pablo, uno de los mil millones de motivos por los que dicen que no reinará jamás. Para llegar a la catedral hemos bordeado la City (Centro Financiero) por la rivera del río, si la hubiéramos atravesado nos hubiéramos encontrado con The Monument, una columna de 61 metros que se encuentra a 61 metros del lugar donde comenzó el incendio que asoló Londres en el siglo XVII.

La Catedral de San Pablo.

Seguimos caminando hasta la Torre de Londres. Palacio, prisión, centro de tortura, casa de moneda y vete tú a saber cuantas cosas más. Hoy el lugar, donde pelaron a Ana Bolena y donde se guardan las joyas de la Corona, es una atracción turística más. Otra cosa en la que no entré (esta vez) pero que merece la pena. Junto al complejo está el puente de la torre del que pongo alguna de las 900 fotos que hicimos aprovechando que empezaba a clarear el día.


Bueno...lo de clarear...pero ¿a qué son bonitas?

La llegada a la Torre de Londres fue el momento de sentarse a tomar algo. La charla alrededor de unos refrescos al sol se vio interrumpida por una pregunta hecha con el mejor de los acentos (que me perdonen el resto) del castellano : ¿De qué parte de España son? El chico era un colombiano que había vivido 10 años en Valencia y que tuvo que dejarlo todo, por segunda vez, e irse a Londres en busca de trabajo. El muchacho que tenía pinta de ser mucho más joven que nosotros, estaba en su momento de descanso (trabajaba por allí) y nos contaba lo mucho que echaba de menos… ¡España! Al margen de su hija, que cuida su suegra en Valencia, hablaba maravillas de nuestro país porque decía que la gente y la forma de vida le gustaba mucho más y que quería volverse. A mi no me hacía falta convencerme pero me encantaría que aquellos que echan peste sobre la inmigración y, sobre todo, quienes despectivamente llaman a estos con una palabra que no pienso escribir, se detuvieran a conversar con alguno y escucharan su historia. No sé ni como te llamas, pero ojala tengas suerte, no tengo hijos pero supongo que estar separado de ellos tiene que ser durísimo.

El punto cómico de la jornada lo pusieron dos compatriotas. La primera, una señora de mediana edad que le decía al uno de los “Beefeater” que vigilan la entrada algo así como ¡estáte quieto muchacho! (aunque el susodicho llegara con facilidad los sesenta) y que luego a grito pelado dijo a su marido eso de ¡MA-NO-LO, ven aca pa’ca que no sales en la foto!. Pobre Manuel. Tanta gracia me hizo que hasta propuse un grupo de Facebook al respecto.

La segunda era una chica de Galicia, algo anecdótico porque la gente de esta tierra es encantadora, que le decía a su amiga…(...) de Madrid, poco que ver, sólo salir por Malasaña y Chueca, nada más. Mucho autocontrol tuve que tener para no sacarle los ojos a la muy cretina y tirarla al Tamesis con dos kilos de cemento en cada pie. Resulta que Madrid no será Londres, pero la muchacha obvio muchas maravillas que tiene la ciudad en la que vivo empezando por la pinacoteca más impresionante del mundo. No puedo soportar esa manía tan española de pensar que lo nuestro es una mierda (siento la palabrota pero era necesaria) y todo lo de fuera es lo más ni tampoco el extremo contrario de aquellos que afirman, más bien sentencian, sobre todo tomando una caña con una tapita: “es que como se vive aquí no se vive en ningún sitio” arrgggg, maldito autocontrol.

El Royal Albert Hall.

Del puente de Londres nos fuimos al Hyde Park. El pulmón de la ciudad parece eterno cuando estás dentro. De hecho la sensación de desconexión con la ciudad, pese a estar literalmente encajado en ella, es total. En el parque encontramos el monumento al príncipe Alberto, que por su brillo bien podría ser C3PO, y frente a él el Royal Albert Hall, un mítico recinto para todo tipo de eventos, desde conciertos a óperas pasando por entregas de premios o partidos de Tenis. La visita guiada vale 8 libras y merece la pena aunque no es imprescindible. Tuvimos la suerte de ver como unos chicos (de muchos colegios) ensayaban algún tipo de espectáculo benéfico pudiendo apreciar lo espectacular de este recinto circular donde en 1963 tocaron juntos Beatles y Rolling Stones y que es sede de The Proms, el mayor festival de música clásica del mundo que se celebra durante el verano y que retransmite la BBC para todo el mundo

Junto al Royal Albert Hall, están el Victoria & Albert Musseum, el conservatorio y muy cerquita el Museo de Historia Natural, que me encantó en un primer viaje a Londres. También cerca están los grandes almacenes más sobrevalorados del Mundo, Harrod’s. Jamás he comprado nada ahí, ni siquiera un souvenir pero no sé cómo me las apaño ya que cada vez que he estado en Londres los he pisado. Está vez tenía excusa y no, no eran las rebajas, sino que tenía que enseñar una cosa que me impactó la primera vez que la vi. Alucinante muestra de kitsch inglés elevado a la enésima potencia.

no comment

La noche del viernes fue divertidísima, hasta los homófonos más recalcitrantes tendrán que reconocer lo divertida que puede ser la que es considerada la calle más gay de Europa, Old Cropton Street. A ver, que nadie se piense que es un gueto de locas, que va, hay muchos, es obvio, pero es tan divertida la zona y está tan metida en el heterogéneo Soho que puede, y es, visitada y disfrutada por todo tipo de gente. Eso sí, a las 0.00 ya puedes buscarte un club porque los locales tocan su campanita y hasta luego Lucas.

Apunte personal del día:

Ya ha habido varios pero encadenando con lo que es mejor en Madrid que en Londres diré que el Metro de Madrid no es sólo 4 veces más barato que el Tubo, sino unas 150 veces mejor en todos los aspectos. De verdad que lo único bonito (y pop) que encuentro al metro de esta ciudad, carísimo e incomodísimo, es su archiconocido mapa. Por cierto quienes visiten este año la ciudad que tengan en cuanta que hay obras en muchas líneas y eso puede afectar ciertos planes, hay autobuses alternativos pero ya se sabe que el tráfico por la superficie no siempre es tan “dinámico” como el que se hace bajo tierra.

Dia 3

Definitivamente llegó el verano a Londres, tuvimos un día esplendido. Habíamos pasado por Leicester Square, Trafalgar Square y Picadilly Circus muchísimas veces esos días y ha llegao el momento de detenerse en ellas. La primera, que está en obras, es un concurridísima plaza donde podemos encontrar varias salas de cine (qué no recordaba tan caro) y un montón de kioscos o tiendas ofreciendo entradas para los muchos musicales y obras que se representan en la ciudad. El West End Londinense poco tiene que envidiar al Broadway neoyorquino.

El Fantasma de la Ópera, Los Miserables, Chicago son ya auténticos clasicazos que llevan muchísimos años en cartel y conviven con otros muy populares que también van camino de hacerse muy famosos. Hay adaptaciones de películas como Shreck, Priscilla Reina del Desierto o El Rey León o musicales que se convirtieron en película, como (en parte) los primeros que comenté o Mamma Mía. Son un reclamo turístico más y es muy raro que quien visite Londres no intente ir a uno. Conseguir entrada no es difícil pero ojo, no son baratas. ¿Qué si fui a alguno?...pues no, pero ya he disfrutado de muchos y no lo sentí.

En Trafalgar Square, Nelson vigila desde lo alto la puerta de la National Gallery, otra visita obligada del turista primerizo, y de la iglesia de St Martins-in-the-fields, un lugar de culto anglicano que posee una orquesta de fama mundial. En la plaza han colocado un reloj con una cuenta atrás para las olimpiadas del año que viene para los que quedaban, el día que tiré la instantánea (mira que antiguo me ha quedado), 400 días.



En cuanto a Picadilly, junto al Big Ben uno de los más reconocibles iconos de la ciudad, los carteles led quedan espectaculares pero no tienen el encanto de los antiguos. Además, al caos habitual que domina este espacio hay que añadirle unas obras que hacen más difícil moverse por la zona. Alejándonos, pero un poco, nos fuimos hace el Covent Garden que además de tener el principal teatro de la Ópera de Londres (con una programación de infarto) tiene un coqueto mercado que gusta a casi todo el mundo. No lo conozco en Navidad, pero debe ser impresionante.

¿Donde está Maxi?..en el Covent Garden..mucho ojo que se me ve

La tarde fue para Notting Hill. Recuerdo la curiosidad de que el verano del 99, cuando se estrenó, la película se exhibiera en el cine que precisamente se llama como este barrio pese a que la librería de la cinta estaba en…Los Ángeles. El barrio es uno de los más bonitos de Londres y en él se encuentra el famoso mercado de Portobello Road. Otra cosa a la que le veo poca gracia pero que vuelve loco al turisteo en general. El castellano y el italiano eran los idiomas más oídos en el largo trayecto que hicimos de una calle atestada de locales y tenderetes vendiendo todo tipo de cosas.


Apunte personal del día:

Por la noche vuelta al Soho, buena cena italiana acompañada de un vino chileno y constatación de que algunos ingleses se comportan en su país igual que en el extranjero, pero no es cuestión de hacerles mala publicidad porque en general son gente bastante civilizada.

Quedan un día aún, a ver cuando lo puedo publicar que estoy hasta arriba...

Maxi's London Trip. Chapter one.



Aprovechando que el día 23 fue fiesta en Madrid, dos días después de comenzar el verano me llevaron casi por sorpresa a uno de mis lugares favoritos del planeta: Londres. Digo lo de casi por sorpresa porque aunque conocía que me habían preparado un viaje, supe de mi destino con solo una semana de antelación. El descubrirlo no hizo sino aumentar mi entusiasmo porque esta capital mundial era un lugar al que tenía muchas ganas de volver.

Conocí Londres un poco antes del cambio de siglo, en un viaje inolvidable junto a una prima mía y luego, gracias a la ayuda de mi más mejor amigo, me quedé viviendo allí dos meses, que bien hubieran merecido en aquella época detallados post. Me enamoré de esta ciudad que no tiene nada especial y lo tiene todo. Veamos, Nueva York es impresionante con su colección de rascacielos, París es monumental con sus avenidas, monumentos, palacios y museos, Roma está cargada de historia pero, al margen de la primera, capital indiscutible de universo, Londres gana al resto por la vida que tiene y lo absolutamente cosmopolita que resulta. Todas me gustan pero para vivir me quedaría con esta ciudad cruzada por el Támesis donde el tiempo no siempre acompaña.

Han pasado 12 años desde que viví allí y encontré bastantes cosas nuevas. Son muchos años para una ciudad que hay que visitar, por lo menos, cada tres aunque sólo sea un fin de semana. Lo bueno de volver un lugar por tercera vez es que ya no tienes el estrés por conocerlo todo sino que te limitas a disfrutar del sitio y dejarte llevar. Ese fue el cometido del viaje y por lo tanto no fui ni al British, ni a la Tate Gallery, ni a la National Gallery, ni a unos cuantos lugares imprescindibles en una primera visita.

A los pocos minutos de llegar a Heathrow yo ya estaba muy emocionado. Hace poco le comentaba a alguien lo bonito que son los días de junio en el Londres porque son eternos y mi emoción debió parecerle la del típico primerizo que no ha viajado en su vida. Pues sí, así es, siempre que hago un viaje me emociono como si fuera la primera vez, en eso soy muy entusiasta. El Heathrow express nos dejó en Paddington y de allí a nuestro destino, Waterloo desde donde empezó mi aventura londinense.

Dia 1

El día se levantó entre soleado y nuboso pero bastante fresco, y la lluvia nos dio tregua hasta la hora exacta en la que la comentarista del tiempo del especial de Wimbledon dijo que llovería, a las 14:00 horas.

Prontísimo llegamos al impresionante London Eye. Una noria gigantesca a la rivera del rio que cruza la ciudad desde la que se obtienen las mejores vistas por 18 libras que merecen pagarse. Puede ser caro pero es imprescindible montarse en ella y es recomendable hacerlo un día de diario y por la mañana a primera hora por eso de las colas. Sólo nosotros y una coreana que hacía turismo sola (es increíble la cantidad de gente, incluido yo mismo, que lo hace) montamos en uno de los módulos con capacidad para bastantes más.




un viaje en noria...

De allí al punto más icónico de Londres, el Parlamento con el Big Ben y camino a Bukingham Palace. Durante mi aventura previa de dos meses aquí no pude apreciar el primer conjunto de la misma manera que lo he hecho ahora, gracias en parte por la fabulosa noria abierta con el nuevo milenio. En cuanto a la casa de la Reina, lo he visto igual que entonces. Comparando Bukingham Palace con el resto de palacios europeos que conozco y con nuestro impresionante Palacio Real (y conjunto) de Madrid, tuve reconocer que lo que hace especial a este edificio no es su grandiosidad, más bien limitadita, sino la carga histórica que soporta, su archipopularidad y el hecho de que, cuando la bandera está izada, uno de los personajes más populares del planeta está residiendo allí. Aunque no me parece gran cosa, es un sitio al que sí o si hay que ir la primera vez que se pisa Londres. Yo ya había visto el cambio de guardia cosa que no creo que haya cambiado mucho así que decidimos no volver a verlo pero cuando abandonábamos el lugar nos encontramos con esto…

y eso no fue lo único...

London Calling!

De allí fuimos para Picadilly Circus, la sucursal de Times Square, que está de horas bajas, entiendo, porque como el resto de la ciudad está en obras preparándose para ser el escaparate del mundo en las olimpiadas del año que viene. Recorrimos Regent’s Street buscando sin éxito (lo habían cerrado) el sitio en que yo trabajé aquellos meses de 1999. A un lado de la calle está la zona alrededor de Carnaby Street, que visitaríamos otro día, y del otro el de la exquisita Bond Street. Callejeando por esta última un olor familiar nos invadió descubriendo, y no exagero, una calle antes la sucursal londinense de Abrecrombie & Fitch donde por cierto los precios ya estaban en euros... previsiblemente ante la inminente apertura de tiendas en Europa, Madrid incluido, y con importes bastante más altos que cruzando el charco. La estética de la tienda es exactamente igual al resto: un grupo de chicos guapos en la entrada sin que se sepa muy bien que están haciendo flanquean a un tío espectacular a pecho descubierto y luciendo abdominales mientras la música suena igual que en una discoteca y hay que agudizar la vista para saber de qué color es la ropa que estas mirando. La ropa es muy chula, no digo que no, pero conocí la tienda hace 5 años y sigue siendo la misma que entonces, a Polo Ralph Lauren le funciona… ¿Por qué no habría de funcionarles a ellos? Si no se ha estado en ninguna otra es una obligada visita turística, al igual que la tienda de M&M’s de Leicester Square o la Disney, no tiene nada que ver con las españolas, de Oxford Street.

Nuestro paseo acabó a las puertas del British Museum desde donde emprendimos nuestra vuelta al hotel, no sin antes pasar por la obligatoria tienda de cómics, mi recordada Gosh! Cómics. Antes de llegar al hotel una parada de Sainsbury’s (un supermercado muy económico) porque a la pregunta ¿Qué tiene los hombres en la cabeza? Yo podría haber contestado perfectamente: un despropósito. Necesitaba gomina o gel acondicionador no rigido para pelos duros como el de un jabalí (sí, soy así se simple, la uso siempre y no me importa admitirlo) pero como no había facturado por eso de los líquidos en los aviones tuve que comprarla allí. Pues nada, por 1 libra con 20, por increíble que parezca, nos hicimos con estos productos y ni se me ha caído el pelo, ni se nos ha estropeado la piel.

Compras londinenes: Gomina (o mejor gel acondicionador para pelos del tipo mula parda)  + gel de baño : 1'20 pounds.

Una paliza de 8 horas andando que me dejaron los gemelos duros como piedras y me ayudaron a bajar la primera hamburguesa que me como en 6 meses. Aquí, en Londres, en Nueva York o en Buenos Aires la hamburguesa del McDonald's es el ejemplo vivo de hasta donde ha llegado la globalización. Por cierto, Marble Arch me parecía el infierno entonces y me lo sigue pareciendo ahora… ¡qué cantidad de gente! El sitio ideal para que cerca de allí este ese emporio del precio bajo que son las tiendas Primark.

Tras descansar unas horitas en el hotel, nos fuimos camino al Soho a cenar algo y pronta retirada impuesta por el cansancio. Lo curioso, con lo grande que es Londres es que descubriendo su noche nos encontráramos con un amigo allí. Simplemente fantástico (o maravilloso).

Cabina negra de noche con fondo de bicicletas...camino al Soho desde Charing Cross.

El London Eye, espectacular a todas horas.

Apunte personal de la jornada: Las tribus urbanas. He visto muchísimos modernos gafapastas y queda confirmada la pen-ultima tendencia en ellos: el bigote más los pantalones “remangados” hasta el tobillo. He visto un montón de perroflautas, muchos pijazos y tambien trendy apple users pero hay una tribu que nosotros tenemos y ellos no. Ni en las inmediaciones del Primark he visto a nuestras Princesas de Barrio, si, aquí las chonis (soy fan) no son tan autenticas como las nuestras…vamos, ni aun traduciendo me las imagino diciendo algo así como…

“Esta tiene de buena lo que yo tengo de himen” (oído en un programa de televisión).

Ea..mañana (o cuando el calor me lo permita) más.

El verano pop de una persona normal con gafas de metal...

Hoy comienza el verano y es también el día europeo de la música. Lo primero lo notamos fácilmente por las elevadas temperaturas y los días larguísimos, lo segundo lleva celebrándose ya varios días y (¡Cuánto me alegro!) se le ha dado muchísima cobertura mediática.

El año pasado confeccioné con mucha ayuda un macro post homenaje a la música y tenía para este año muchas ideas pero poco tiempo. Afortunadamente la música no me abandona nunca y siempre me da motivos para escribir algo sobre ella. POP independiente de la mano de Elefant Records es mi elección para el día de hoy. Una novedad que publican unos chicos que tuvieron el detalle de incluirme en los agradecimientos de su primer trabajo. Pop en estado puro con un divertido vídeo…. ¿Crítico con el gafapasteo? Je je.


Una Persona Normal Con Gafas De Metal. Band à Part. New Adventures In Pop 012. Elefant Records.

El nuevo trabajo de Band a Part, con 4 canciones, se puede encontrar en spotify, Itunes o en edición física con vinilo “color natillas” que se puede obtener desde la página de compras de la discográfica. Lo estrenaron en una fiesta el pasado fin de semana y desde entonces los amigos del grupo lo estamos compartiendo con todo el mundo.

El Laboratorio de Band à Part es también el  responsable del divertido y bizarro vídeo de Ultranol, Patitos de Goma, también de Elefant Records.



Hoy Me Siento Pop y mañana me sentiré British Pop. Feliz día a todos. Feliz verano. Volveré, eso seguro.

Señores que van a El Corte Inglés con traje y se ven obligados a decir..."no, no trabajo aquí"

Voy a crear un nuevo grupo: Señores que van a El Corte Inglés con traje y se ven obligados a decir..."no, no trabajo aquí" unas 20 veces.

Ese ha sido uno de mis estados de Facebook más comentados y con más número de “me gusta”. Es una cosa que siempre había pensado en comentar pero hace poco que he vuelto a usar traje para trabajar y hacía mucho que no me pasaba. Esta semana, en la que he visitado esos grandes almacenes en más de una ocasión, he tenido que decir que no trabajaba allí unas cuantas veces así que ni corto ni perezoso ya he creado un grupo de Facebook y, cuando tenga un poco de tiempo lo editaré para ver si algún día tiene muchos, muchos miembros.

Como veis un poco más arriba estoy probando diferentes logos, ya era hora, para este blog. Un poco de Word, mucho de Paintbrush y ¡voilá! Ahí tenéis un pequeño resumen visual de lo que es el espíritu (si lo tiene) de esta bitácora. Música, cómics, cine, algún viaje, una bola de discoteca, cultura friki y hasta una bolsa de gominolas (imprescindible en cualquier sarao), cosas que se identifican bastante con los contenidos de este Maravilloso Mundo que a veces de vuelve algo convulso.


No, no he incluido una pelota de futbol entre las imágenes que integra el logo pese a que el deporte de rey ha dejado curiosas anécdotas cuando he escrito sobre él. El sábado pasado, mientras me dirigía a una de esas grandes noches que cantaba Raphael (Hoy para mí es un día especial, hoy saldré por la noche…), oí la exaltación vivida por un gol. Estando en Madrid me sorprendí porque ningún equipo madrileño se jugaba nada esa noche así que corrí a ver qué había ocurrido cuando me di cuenta que un gol del Manchester en el primer tiempo complicaba la situación del F.C. Barcelona en la final de la copa de Europa. Puedo entender que no quieras que gane tu rival de toda la vida pero tanto como para celebrar un gol del equipo contrario como si fuera el tuyo el que lo metiera…en fin. No me quedé a verlo, tenía planes mejores, pero lo siento por aquellos entusiastas pues el equipo azulgrana ganó el partido y, leo por ahí, con un fútbol antológico que dejó desmontado a su rival. Enhorabuena a todos mis amigos, que son muchos, seguidores del equipo. Sorprendentemente, un día después de aquello, vi muchas camisetas del Barcelona y alguna bandera de ese equipo en balcones durante mi habitual caminata dominguera.

Pasaré de los pepinos para no crear un conflicto con un país que visitaré pronto pero seguiré con algo de actualidad para mencionar algo muy importante. Mañana jueves 2 de junio es el día que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha escogido para hacer su cuestación anual. Se instalarán mesas y veremos a muchos voluntarios con huchas para que dejemos un donativo. Yo ni lo dudo y aportaré mi granito de arena para una enfermedad que, desgraciadamente, ya ha conocido y padecido gente muy importante para mí. La curiosidad ha querido que recientemente se haya publicado un cómic cuyo argumento gira en torno a éste mal.

Marvel DivasPanini Comics. Roberto Aguirre Sacasa, Tonci Zonjic y Emma Rios. Incluye Marvel Divas 1-4 (Septiembre/diciembre de 2009) y Firestar One Shot (Junio de 2010). Tomo 9.95 euros.

Marvel Divas reúne a cuatro segundonas del universo Marvel, Gata Infernal, Gata Negra, Fotón y Firestar, en un tomo en el que traslada con bastante acierto tintes de una conocida serie sobre mujeres (y de la que hablo al final de este post) al mundo de los superhéroes, quitándole hierro y contando el proceso de la enfermedad con todos los picos que supone, dejando siempre la puerta abierta a la esperanza. Era un tebeo por el que no daba ni un duro y se ha convertido en la mejor sorpresa del mes.

Cambiando de tercio ¿Tenéis hijos, sobrinos o nietos?, pues si es así os recomiendo un regalo para ellos que nunca falla: UN LIBRO. Con motivo de la reciente apertura de la Feria del Libro de Madrid que se estrenó, como no podía ser de otra manera, con lluvia, la revista ON Madrid de El País dedicó el viernes pasado su portada a las librerías infantiles. No sé si habéis tenido oportunidad de ver lo que últimamente se prepara para los críos pero son obras visualmente muy bonitas y también educativas. La elegida para la portada, y para realizar las fotos que ilustran el reportaje, es EL DRAGON LECTOR, librería infantil que he recomendado a muchísima gente y que se encuentra en la calles Sagunto 10 y Fernández de la Hoz 72, (Madrid) y también en esta página de internet. Visitar el local (Yo conozco el de Sagunto) con un niño es una experiencia fantástica y ciertamente es increíble la ilusión que se ponen en proyectos como este en la era de los centros comerciales. Ya tenía ganas yo de recomendarla en mi blog y la reseña del viernes me lo ha puesto a huevo.

Imprescindible guia del fin de semana.

Ya iré a la Feria del Libro, que estará en el parque del Retiro hasta el día 12 de junio, porque el pasado fin de semana he aprovechado para visitar una feria más modesta, la internacional del disco que se ha celebrado por segundo año en Madrid. Iba con límite de dinero, porque si no corría el riesgo de hacer un estropicio a mi economía, pero algo ha caído. En principio tengo casi todo lo que me interesa pero ante determinados fetiches…no me puedo resistir. La feria está especializada en vinilos y además de las más famosas tiendas de Madrid o Barcelona, vienen también de otros países y se encuentran cosas muy curiosas. Espero que haya tenido éxito y que el año que viene la volvamos a disfrutar.



Y sigo con música porque hay dos lanzamientos que me apetece comentar. Hay muchos cuyos prejuicios no permitieron darle la mínima oportunidad al último trabajo de Take That. Al margen de que gustaran o no (a mi no me entusiasmaban pero es imposible no recordar alguna de sus melodías de los 90) lo cierto es que The Progress supuso un cambio en el sonido del grupo y el mejor de lo discos producidos por Stuart Price (Kylie, Scissors Sisters, Brando Flowers) el año pasado. En una operación similar a la que instauró Lady Gaga con Monster, una reedición con el trabajo original + 8 canciones nuevas, el día 13 de junio se pone a la venta Progressed con una estructura calcada a lo comentada.


En España Take That no han sido nunca lo que se dice rompedores, un sonido muy english pop que sonaba en radio fórmula pero poco más y aún así son muchísimo más populares que una compatriota suya que también estrena un (muy esperado por algunos) nuevo trabajo. Sophie Ellis Bextor debutó en solitario en 2002 con el disco Read My Lips que contenía su mayor éxito hasta la fecha, un hit llamado Murder On The Dancefloor que venía acompañado de un divertido vídeo y que tuvo repercusión hasta en nuestro país. Dos años antes, aunque incluida posteriormente en este disco, hizo una colaboración con el DJ’ italiano Spiller que se convirtió en un exitazo en las pistas de todo el mundo y que se llamó Groovejet (If This Ain’t Love).

Después de aquello lanzó otros dos discos que no consiguieron consolidar el éxito que tuvo el primero que llego a vender 1.5 millones de copias. En 2009 sorprendió con una colaboración con Freemansons que, de nuevo, tuvo muy poca repercusión en nuestro país pero que sirvió de aperitivo para el que será su cuarto trabajo, Make a Scene, que sale a la venta también el 13 de junio. Ya se han editado varios singles de este nuevo disco que se ha pospuesto en varias ocasiones. Yo tengo mucha curiosidad por oírlo completo y espero que suene tan bien como ese adelanto llamado Heartbreak (Make me A Dancer)


La semana que viene, y ya pasamos al terreno nacional, se pública el nuevo trabajo de unos que dicen “Hemos cambiado la “Fragoneta” por Audis”…pero eso lo revisaremos (si puedo y tengo fuerzas) en el próximo capítulo y luego revisaremos la lista de ventas para ver cómo les va. Hoy una sorpresa, cuando en medio mundo Lady Gaga está arrasando resulta que en nuestro país no ha llegado al número uno pues Extremoduro le ha quitado a Born This Way debutar como el disco más vendido del país. Curioso.


Fuente: Promusicae

Toda esta música seguro que la podremos encontrar en FNAC, esa tienda que suelo visitar en Callao y que me dio hace unas semanas una gran alegría al encontrarme en Nuevos Ministerios con los siguientes carteles...


En breve volveré al cine, que de eso uno siempre tiene ganas, pero estos días en los que he visto poco o nada la televisión sí que he aprovechado para revisar algunas que no había visto y sobre ello quiero haceros una advertencia: No os acerquéis a una cosa espantosa que se llama Sexo En Nueva York 2. No pienso dedicarle más de dos líneas para escribir que, afortunadamente, el 100% de las mujeres que conozco no tienen nada que ver con las 4 protagonistas de este anuncio esta ¿película? de la que no aguante ni media hora.

De terror.

¡En 20 días llega el verano! ¡Qué ganas! Pasadlo bien.