Empieza la Navidad en Madrid

Parece ser que este puente de Diciembre dispara las visitas a la capital de España del turismo nacional. Así nos lo hacen saber cada año por estas fechas, al reclamo comercial y cultural se unen el de ver a la ciudad engalanada para las fiestas. Madrid se convierte en una ciudad llena de excesos durante el mes, de 8 de diciembre a 8 de enero,  que duran las fiestas navideñas. Sea cual sea el color del ayuntamiento, el centro se vuelve a la vez imposible y atrayente. Es normal oír a los propios habitantes de la ciudad el deseo de huir de esas zonas durante estas fechas pero, debo ser masoquista, ¡a mí me encanta!

El sábado, después de la irregular experiencia en el Expo-comic, realicé el siguiente trayecto a pie. No es la primera vez que lo hago y permite ver en una tarde como se ha vestido la ciudad para recibir la Navidad. 



Empezamos desde Nuevos Ministerios donde se encuentra el más imponente Corte Inglés de todo Madrid, el de Castellana. En su fachada siempre colocan un impresionante mural luminoso que, para los que trabajamos o vivimos cerca de allí, indica la llegada de la navidad más que ningún otro símbolo de la zona. En la zona de arqueria del edificio de Nuevos Ministerios, unos metros a la salida de la estación de cercanías, se expone una notable colección de aparatos que nos ayudan a entender la evolución de los drones y sus diferentes aplicaciones en la vida civil. Muy interesante. 



Exposición de drones en Sala Arquería de Nuevos Ministerios: Paseo de la Castellana 67, Madrid del 4 de noviembre al 18 de diciembre. Más de 80 piezas recorren la evolución de este tipo de aeronaves con la participación de Ministerio de Defensa España, Museo del Aire del Ejército del Aire, Xunta de Galicia, Indra y Thales España, entre otros. La entrada a la exposición es libre. El horario de apertura al público es el siguiente: de martes a sábado, de 11:00 a 20:00 horas; domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas; la exposición cierra los lunes. 

Si seguimos andando, en la rotonda de la plaza de San Juan de La Cruz se encuentre al primer árbol navideño del recorrido,  justo detrás de la mano de Botero, la primera de las dos obras del escultor colombiano que nos encontraremos en nuestro Paseo.  Los arboles luminosos que ha colocado el ayuntamiento son los mismos que otros años pero situados en diferentes puntos. El de esta glorieta es especialmente llamativo por encontrarse en la parte más amplia del Paseo de la Castellana  y en una zona especialmente tranquila.


Deliciosamente desenfocada ¿eh?

Siguiendo dirección plaza Emilio Castelar, dejando de lado el monumento a la Constitución,  la Residencia de Estudiantes y el Museo de ciencias naturales, nos adentramos en la zona más elegante de Castellana. La que tiene los mejores edificios y los restaurantes de renombre y clase que desprenden una luz preciosa en estas tardes otoñales.  Desde que se cruza la calle José Abascal hasta que se pasa por debajo del puente de Juan Bravo, transitamos por una zona que a pesar del tráfico, es un remanso de paz y elegancia.

En Colón volvemos al bullicio, encontramos otro árbol, otra escultura de Botero, una rana gigante que adorna la entrada del Casino de Madrid y, en el centro cultural Fernán Gómez, una interesante exposición que hará las delicias de los fans de Lego y los Superhéroes de DC. Tuve la suerte de disfrutarla hace ya unos meses y estará abierta hasta febrero del año que viene . Consejo, si pagáis la entrada, que barata no es, no compréis tebeos en la tienda que hay al final de la exposición...¡los precios son muchos más caros que en una tienda de cómics o gran superficie!. 









Una vez dejamos Colón para dirigirnos hacia la fuente de Cibeles y el ayuntamiento, notamos un incremento importante de transeúntes que ya no nos abandonará hasta el final de nuestro itinerario. Incorporarse a la calle Alcalá para llegar a Gran Vía resultó algo más fácil que transitar por el primer tramo de la centenaria vía.  Aquí empieza la polémica, ya que el ayuntamiento ha restringido casi a la totalidad el tráfico en toda la Gran Vía provocando justo lo que pretendía evitar, un considerable colapso. Está por ver si la medida será efectiva después de los primeros días pero las posiciones enconadas que se tienen a favor o en contra de esta administración dan aire a un debate que se prolongará más allá de las fiestas.  Las críticas más furiosas a la medida las he oído, curiosamente, de gente que asegura no pisar el centro durante estos días. Desde mi punto de vista la medida es innecesaria por mucho que haya disfrutado paseando por el asfalto de la Gran Vía pues no ha servido para el propósito para la que fue impuesta.

Si el primer tramo, el que llega hasta la red de San Luis donde descansa el McDonald’s más antiguo de la ciudad, era bullicioso nada tenía que envidiar el segundo, el que llega hasta la plaza de Callao. Lo de los aledaños de los comercios de la zona central de ese tramo eran dignos de fotografiarse, hordas de gente agolpándose en los pasos de cebra al más puro estilo japonés en Shibuya… ¡me encanta!



En Callao había una protesta (que raro) que aumentaba la dificultad de transitar por una zona en la que además de otro árbol, el de correos,  el Corte Ingles ha puesto un innecesario, por incomodo, puesto en forma de casita vendiendo adornos navideños. Como las calles Preciados y del Carmen estaban intransitables, elegimos como alternativa ir por  la calle del Postigo de San Martín dirección las descalzas, donde encontré el mejor de los mercaditos artesanales que se han multiplicado por la ciudad mientras oía de fondo el eterno…Cortilandia, Cortilandia..¡vamos a todos a cantar!



La Plaza Mayor, que cumple 400 años, es uno de los epicentros de las fiestas en Madrid. El mercado de Navidad siegue siendo un clásico, igual que las pelucas, los gorros de reno o unos imposibles sombreros en forma de árbol de navidad que tienen como único propósito el divertimento de unas horas.


Antes de acabar el recorrido a orillas del Madrid-Rio, paramos en la  esquina de cuchilleros para tomar una cervecita en la taberna La Fontanilla  y terminar de saborear una tarde, que como turista en nuestra ciudad, disfrutamos de lo lindo.  

Es un planazo si estáis por Madrid estos días siempre que no tengáis alergia a las multitudes. Hay muchas cosas que hacer estos días en la capital, os dejo un link para que os informéis de todo lo que os pueda interesar y recordad..pasear es gratis. http://www.esmadrid.com/navidad-madrid

¡Qué arranquen las fiestas!

ExpoCómic Madrid (no solo "frikismo", afortunadamente)

El cartel, de lo mejor del evento, del gran Paco Roca.

El sábado pasado estuve en el evento Expo-comic que se celebró los días 3 y 4 en Madrid. No es ningún secreto que el  noveno arte es una de mis pasiones y que, contrariamente a lo que cabía suponer, mi afición se ha ido incrementado a medida que me voy haciendo mayor. Así que con toda la ilusión que puede tener un lector de comics, madrugué el sábado y llegué al pabellón 3 del recinto ferial de Campo de las Naciones con una sonrisa de oreja a oreja. La alegría despareció en el mismo momento en el que encontré unas interminables colas producidas por un cuestionable sistema de control de entradas que ya ha sido suficientemente criticado en diversos foros, pero lo peor fue al entrar. No olvidemos que el evento lleva en su nombre la palabra “comic”, pues bien; había mucho de todo, muchas espadas láser, muchos muñequitos, mucho poster, mucha parafernalia, decenas de startroopers, mucha oferta para comer y, salvo honrosas excepciones, poco cómic. Entré a las 10.00 de la mañana y abandoné el lugar una hora y media después bastante decepcionado teniendo en cuenta que la entrada valía 15 euros, así que puedo afirmar que ha sido la forma más cara de adquirir tebeos que he tenido en toda mi vida.


Aunque la editorial ECC tiró la casa por la ventana, con un stand espectacular en el que se encontraba la totalidad del catálogo de DC Cómics que publica, Panini Cómics, que tiene en su poder los derechos de Marvel, hizo mutis por el foro y resultaba bastante difícil encontrar sus novedades.  De no ser por una librería de San Fernando de Henares, Impact,  y de sus simpáticos dependientes que confesaron que no las tenían todas expuestas por falta de espacio (yo creo que interés) no hubiese encontrado las novedades de diciembre de una de las grandes editoriales de nuestro país. 


He tomado esta foto de Facebook de ECC para que veáis lo impresionante de su stand. Un 10 para ellos.

Muy alejado del área de central de la feria, había un stand de Generación X, pero al margen de esta cadena de librerías, me pareció curioso que ninguna de las grandes que hay en Madrid especializadas en el género (Elektra, Madrid Cómics, Akira..) tuvieran su espacio en el evento. En cuanto a las editoriales, quitando el caso de ECC, la presencia de otras como Ponent o Norma resultaba algo triste. Si no llega a ser por un espacio, convenientemente indicado con una alfombra roja, donde se daba cabida a expositores de libros o tiendas de coleccionistas, me hubiese ido totalmente de vacío de una reunión que está a años luz de ser una réplica del Saló del Cómic de Barcelona, por poner el ejemplo de uno nacional.

Salvo las comentadas excepciones y apuntarse a la moda de los food trucks, que están ya en todas partes pero que quedan muy bonitos, a los 5 minutos de entrar ya tenía la sensación de haber tirado el dinero al comprar la entrada. Me encanta el mundo Star Wars, todo el que me conoce lo sabe, pero discrepo de que lo tenga que invadir todo...¡Si hasta había una formación (con las caras muy serias, como si estuviesen practicando yoga) de lucha Jedi con espada láser! otro de los stands vendía como hacer tu propio R2D2, de verdad, hubo momentos en que pensaba que me había equivocado y estaba en una convención de esas que se dedican a las películas de Lucas y compañía. Por no hablar del fenómeno cosplay, que parece ser más importante para la organización por el impacto que genera en redes sociales, Instagram principalmente, que los cómics, que deberían ser el reclamo principal.

¿Sabeís de lo que tengo ganas? de que alguien coleccionista de tebeos me diga : Odio Star Wars. Seria un jarro de agua fría contra aquellos que piensan que una cosa está ligada a la otra.  Y lo dice alguien que tiene en su perfil de facebook una foto que cambia cada mes de acuerdo al calendario de una revista de cine, Fotogramas, dedicado en 2016 a...sí, lo habéis adivinado : Star Wars.

No todo fueron cosas negativas, entre lo mejor del rato que pase allí :

  • El stand de ECC, con absolutamente todo lo que publican de DC y con estupendos regalo a todo el que compraba: un poster gigante, un llavero y una chapa lenticular muy bonita. La expectación creada por el lanzamiento del enésimo evento de Superman, Batman y compañía pareció dar resultado a tenor de la gente que abarrotaba a primera hora de la mañana el lugar para hacerse con las últimas novedades,
  • Encontrarme a los chicos de Whakoom, la aplicación web que sirve para gestionar (y de una manera muy eficiente) tu colección de cómics. Simpatiquísimos, de verdad. Llenos de ilusión por presentar su proyecto y  adherir más usuarios a su exitosa plataforma.
  • Los stands de las zona de libros en los que encontré dos joyas, muy alejadas del mundo del cómic, como son Atlas de Metros del Mundo de Mark Ovenden publicada por Nordica Libros e Historium de la colección el Chico Amarillo de Impedimenta. Dos muy originales obras que son lo mejor que me llevé de la visita.

A través de unas esplendidas imágenes y gráficos, Mark Ovenden traza la historia cartográfica de este medio de transporte incluyendo mapas históricos, diagrama y fotografías, algunos de ellos accesibles por primera vez desde us publicación original. Este libro es una biblia para el diseñador gráfico, una colección imprescindible para los entusiastas del transporte, y un libro esencial tanto para los amantes de los viajes como para el turista de sillón.


Bienvenidos a Historium. Un museo que está siempre abierto y que alberga una impresionante colección de más de 140 piezas de las antiguas civilizaciones. Aprende de los hombres del mundo antiguo y descubre los asombrosos objetos que dejaron atrás.
  • Conocer a los chicos de la librería Impact de San Fernando de Henares. Me queda lejos de casa pero me encanta que proliferen estos negocios fuera de la almendra central de la capital.
  • No poder acercarme al pequeño stand de Red Flack cómics por la gente que agolpada revisaba su impresionante catálogo.  No lo sentí porque siempre puedo ir a su bonita tienda en el barrio de Malasaña, pero me alegré mucho por el éxito que están teniendo. Si os gustan los comics no dejéis de seguirlos en Instagram.
  • Fnac era uno de los patrocinadores del evento  y su espacio también estaba montado con una calidad superior a la media. Habían habilitado una zona para leer y la disposición de su stand, replica al de cualquiera de sus tiendas, era de los más cómodos para hojear las últimas novedades. He leído críticas pero creo que solo se hacen porque es una gran superficie, aunque sea la que más apuesta por la cultura en cualquiera de sus formas.
Merecen mención otros espacios, que los había, dedicado a los coleccionistas de cómics pero en general mi impresión fue bastante pobre. Demasiado merchandising cutre en detrimento de la palabra que figuraba como reclamo del evento. Este evento no está pensado para quien colecciona tebeos sino para quienes confiesan ser frikis sin tener la necesidad de abrir una grapa en su vida, que ahora eso de ser friki es como muy cool.¡no me pillan en otra!

Seguiré visitando librerías y disfrutando de grapas, tomos y libros de cómics pero será en la intimidad de las redes sociales.

Encontrad lo que os guste y dejad que os mate.

He titulado este post exactamente igual que el que colgó el pianista James Rhodes en el blog de cultura del periódico inglés The Guardian, el 26 de abril de 2013.  Acabo de terminar de leer Instrumental , Memorias de música, medicina y locura, que del mismo autor está publicado por Blackie Books desde noviembre de 2015 (yo tengo la sexta edición) y ha resultado ser un libro fundamental que he ido a leer en el punto justo de mi vida en el que necesitaba leer algo así.


Aunque soy una persona de extremos, alguien de excesos, podéis creerme que no exagero ni un ápice al escribir  que el libro de este pianista con vida de novela trágica, no me ha cambiado la vida pero si cierta forma de verla.  Ha sido como un libro de auto-ayuda, de esos que te animan a seguir adelante tirando carros y carretas.  Lo he ido a leer como escape de una racha laboral que ha mermado mi tiempo libre, mis fines de semana y me ha quitado muchas horas de sueño. 

Quien se acerque a una librería, tome el libro en sus manos y lea la contraportada se sentirá atraído de como una persona que pasado por lo que este artista ha pasado, logra salvar su vida gracias a las 88 teclas, 36 negras y 56 blancas que componen un piano moderno. Me habían hablado muy bien de este relato y no dude en hacerme con él en la pasada feria del libro de Madrid. Después de tenerlo en lecturas pendientes durante meses  empecé a leerlo justo en el peor momento laboral del año para cualquiera que trabaje en temas financieros y como ya comentaba, ha sido una especie de, en serio, liberación.

El relato, muy duro y explícito en algunos pasajes, contado siempre en primera persona tiene la virtud de no caer nunca en el melodrama ni en la intención de causar pena.  Es imposible no sufrir leyendo las cosas que sufre el joven y adulto James pero él mismo evita que sintamos pena por su situación, solo las pone en conocimiento para que entendamos como esas horribles experiencias han condicionado su carácter. El resultado, después de acabar el libro  y sus interesantes epílogos, es que de conocer a James no sé qué le diría pero seguro que le daría un gran abrazo.

El libro es un relato de su vida, desde su infancia hacia su edad adulta con todos los pormenores sufridos por un camino difícil y lleno de traumas. Cada capítulo se acompaña con obras de Bach, Mozart, Beethoven, Chopin o Ravel que es aconsejable escuchar, gracias a las plataformas de streaming, mientras él  nos pone en situación de cómo se crearon o las interesantes vidas de quienes las hicieron posibles. Es en su conjunto, toda una declaración de amor a la música y a una, cuesta creerlo, celebración de la vida.

En las últimas parte de libro James, me atrevo a decir exultante, por haber sobrevivido a todas las vicisitudes nos da su fórmula para plantarle cara al lado más oscuro de la vida. En otro contexto podrían sonar a consejos vacíos pero las reflexiones que se leen en estas últimas páginas parecen coherentes y no quieren resultar milagrosas, sino realistas: encuentra momentos en el día, en medio de la vorágine, para cuidarte a ti y a los tuyos. Es de perogrullo pero es necesario reafirmarlo de vez en cuando. Insisto, de conocer a Rhodes, le daría un abrazo de varios minutos.

La casualidad ha querido que acabase el libro días antes de que Jordi Évole anunciase que su próximo Salvados iba estar dedicado a este pianista. Recomendé en mis perfiles sociales el ver este programa emitido por la Sexta pero teniendo en cuenta la animadversión que supone este espacio del mencionado canal muchos habrán pasado de largo ante mi recomendación, una pena. Nuestras ideologías no deberían evitar que aprendiésemos de otros y nos dejaran ver los aspectos más oscuros de nuestra sociedad con el fin de ponerle remedio.


En la edición que tengo yo, ya mencionado que era la sexta, me encontré una postal en el que agradece al público español la acogida del libro y la respuesta en sus conciertos. Yo le doy la gracias a Blakie Books y a él por compartir con nosotros su increíble historia.

El libro es imprescindible. El programa de Jordi Évole, necesario. Es mi opinión. Os dejo con la obra más mencionada en su libro, la Chacona en de Bach tocada por él mismo. Una delicia.