Una tarde de buen cine

El  viernes se estrenó por fin La La Land, La ciudad de las estrellas, cinta con la que romperé la tradición que venía respetando de un tiempo a esta parte en las diferentes encarnaciones de mi blog, la de no recomendar películas. En este caso lo tenía más fácil que nunca  pues se trata de una película 100% mainstream americano, es una historia de amor que además es un musical. Lo primero echa para atrás a un porcentaje elevado de gente que detesta el cine comercial, lo segundo a otro tanto que rechaza estas historias por ñoñas o (mal llamadas) de mujeres y lo tercero, en fin, pocos géneros cinematográficos generan tanta aversión como el musical.  A todos los que quepan en cualquiera de los tres anteriores grupos (o en varios de ellos) no los convenceré yo sino probablemente el carrerón que le espera, de que merece mucho la pena pasar dos horas viéndola.